Filosofía

Horta de Tramuntana es sinónimo de producto, salud, alimento y una rica diversidad de colores, sabores y texturas auténticas. Representa un equilibrio entre el orden y el desorden natural, con una profunda conexión con la ecología y regeneración.

¿Nuestra filosofía?

Calidad, ecología, regeneración, biodiversidad, soberanía alimentaria, productos de temporada, variedades tradicionales y... ¡pocas máquinas!



Queremos que cada alimento que te llega, lleve consigo toda la energía y el respeto que ponemos cultivándolo.


Nuestros valores, explicados en clave natural:


ECO Y REGENERATIVA: Estamos certificados por el CCPAE, pero vamos más allá: protegemos los cultivos de diferentes formas para evitar, incluso, los “bio-pesticidas” y promovemos el control biológico natural y espontáneo con criterios de mínima intervención. El suelo es un ser vivo, por lo que aplicamos prácticas regenerativas. Las plantas contienen más propiedades si crecen en suelo vivo.


BIODIVERSIDAD: Seguramente, somos la antítesis del monocultivo… Flores, hierbas, abejas, insectos, buenas prácticas y muchas variedades, son la combinación perfecta para contribuir en positivo a nuestra biodiversidad.


HUERTA BIO-INTENSIVA: Nuestro sistema es bio-intensivo: plantamos con marcos estrechos, manteniendo el suelo siempre cubierto para evitar la erosión y retener carbono. Llevamos a cabo una agricultura con el máximo respeto por el entorno y la naturaleza.


Y ADEMÁS: Utilizamos acolchados de madera triturada, paja u otros para reducir el consumo de agua, mejorar la microbiología del suelo y evitar la erosión. Hacemos una mínima mecanización, la mayoría de los procesos son completamente manuales. Regeneramos los suelos y cuidamos los ecosistemas.


EMBALAJES SOSTENIBLES: Nuestros envases son principalmente de cartón, papel y materiales compostables, porque el cuidado del planeta también pasa por cómo presentamos nuestros productos.


SEMILLAS: el 100% de nuestras verduras son variedades tradicionales, que no son tan fáciles de encontrar y que están en peligro de extinción. Hablamos de variedades únicas como la remolacha amarilla, la carrota morada o la berenjena blanca. Son historia y cultura.


¿Y por qué trabajamos con variedades tradicionales? Porque las variedades tradicionales, al contrario que las variedades modernas F1, son soberanía alimentaria. Podemos reproducirlas nosotros mismos sin depender de patentes ni propiedades intelectuales. Además, no sólo son bonitas y distintas, también son más nutritivas, nos alimentan más y mejor (nutriente-dense food) y conservan todas las propiedades organolépticas que las hacen especiales: el aroma, el gusto y la textura auténtica de cada variedad.


Gran parte de las semillas que cultivamos las reproducimos nosotros mismos. Cuando compramos, nos aseguramos que sean de origen ecológico y/o biodinámico.


Ah, i el nostre planter, l’autoproduïm a la nostra finca